Como abogados muchas veces el hecho de redactar informes jurídicos nos preocupa, ya que creemos que no somos capaces de expresar lo que queremos comunicar de forma correcta, lógica y racional. Sobre todo, porque son textos legales que contienen nuestra palabra y estampan nuestras ideas para conseguir el convencimiento judicial. Sin olvidar que nos jugamos nuestra imagen, tras la exposición de nuestros argumentos. Por lo tanto, se hace imprescindible que nuestros escritos legales, sean claros y concisos en su forma y contenido.
Una práctica común es la consulta e intercambio de modelos y plantillas, entre profesionales y expertos de las distintas categorías jurídicas. Por lo que existen nuevas herramientas que permiten a los abogados realizar la investigación legal de modo más activo y con mayor seguridad. Además, es bien sabido que es bastante pesado y complicado empezar un escrito legal desde cero.
Con este objetivo, te mostramos una serie de ideas esenciales para que el trabajo de escribir un texto de esta categoría se te haga menos complicado y cumplas el sentido de la comunicación, que es el de transmitir el mensaje que querés comunicar. Además, también podés hacer uso de soluciones informáticas del tema de información legal, que te brinde modelos de escritos de todo tipo para facilitarte el trabajo. Para saber cómo, continuá leyendo.
Tenés que tener claro lo que querés comunicar
Los textos suelen ser peticiones judiciales, trámites administrativos, demandas y recursos, etc. El estilo de redacción jurídica juega un rol importante en la confección del documento, ya que deberá ser organizada, clara y precisa para dar el sentido que pretendemos en nuestra demanda.
Para empezar, debés tener en orden tus ideas y un esquema definido. Previamente, analizá el tema que tratarás y quitá los textos que puedan crear confusión en tu receptor.
Cuando ya tengas tu esquema definido, comenzá a redactar el contenido del texto, dividiendo tu esbozo en tantas partes como lo creas conveniente, en función de la finalidad que quieras darle.
Por último, se hará necesario una revisión general de lo redactado. Para así, corregir posibles errores o reescribir partes que no se muestren claras.
Precisión y claridad
Los razonamientos que vayas a usar en tus piezas de redacción jurídica serán de gran valía si son lo suficientemente claros y precisos para la buena comprensión de tus lectores.
Además, un texto claro, sencillo y conciso, trae la ventaja de tener la firmeza suficiente para convencer al lector y por qué no, persuadir al juez. Aun así, deberás emplear un lenguaje técnico jurídico, sabiendo escoger las palabras adecuadas para cada contexto de tu argumento procesal.
¿Cómo preparar un lenguaje jurídico conveniente?
Te compartimos varios tips para confeccionar tu escrito o información legal con un léxico jurídico apropiado.
Los enunciados deben ser escritos de forma natural, haciendo usos de frases conectivas para promover el hilo de tus ideas. Tené cuidado, además, de no repetir siempre las mismas palabras. El uso de sinónimos es una buena solución en estos casos.
Usá los recursos que nos ofrece el léxico jurídico, pero no por ello abuses de muchos tecnicismos. Lo importante es hacer uso de este lenguaje de forma sencilla y clara.
Como tercer punto, es interesante crear párrafos no tan extensos. Frases cortas serán lo ideal para que la lectura sea fluida y tu receptor no se confunda ni se pierda.
Asimismo, debe ser ordenado y redactado en lenguaje jurídico, sin olvidar que los términos que se utilicen sean de fácil comprensión para el público en general. Será relevante redactar en voz activa y en tiempo presente. Además, una buena idea de redacción jurídica será expresarse de forma positiva. Una norma queda mejor manifestada si decimos, por ejemplo: “estacionar en lugares habilitados evita una posible multa”, en vez de “no estacionar el auto aquí, si no será multado”.
Además, podés usar herramientas informáticas en las cuales puedas tener diferentes modelos de escritos jurídicos, los formatos más recientes y asistencia inteligente. Algo muy valioso para los abogados, ya que ahorra tiempo y te dará una base de cómo realizar una buena redacción y de qué elementos de lenguaje incluir en cada caso.
Revisión final del escrito
Por último, es importantísimo hacer una verificación general del texto, leerlo en voz alta te ayudará a encontrar posibles errores semánticos, de conjugación o hasta de ortografía. En esto último deberás poner especial atención. Podés contar con la ayuda de herramientas digitales, que sirven para corregir faltas gramaticales y ortográficas.
En esta revisión también entra el hecho de analizar, si la estructura del escrito coincide con la idea inicial que querías plasmar en tu texto. Podrás cambiar y editar frases para evitar redundancias o textos innecesarios.
En suma, la redacción jurídica y de información legal se configura como una destreza necesaria entre los letrados y juristas, para comunicarse con la administración de justicia, ya sea para producir normativas y estatutos, o con el objetivo de ser divulgado a la población.
El apoyo de los modelos de escritos
Tal como ya habíamos mencionado, es importante contar con modelos de escritos jurídicos. Algo de gran valía para juristas y abogados, ya que ahorra tiempo y brinda una base de cómo se debe redactar y qué tipo de información usar en cada ocasión.
Existen soluciones de documentación legal con larga trayectoria en el mercado que suman inteligencia a la abogacía brindando modelos jurídicos para facilitar la creación de escritos y cláusulas y que reducen el tiempo de preparación de un caso.
Westlaw es reconocido mundialmente como líder en información legal, y se potencia en Argentina con la solidez y trayectoria de La Ley, pilar del conocimiento jurídico desde hace más de nueve décadas.
¿Para qué? Para brindar las soluciones que, fruto combinado de conocimiento profundo y tecnología precisa y veloz, simplifiquen e impulsen la eficiencia en tareas clave para los abogados, como la investigación y la redacción jurídica.
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En un entorno donde la precisión y el tiempo son decisivos, mejorar la redacción jurídica ya no depende solo de la técnica, sino también de las herramientas que la potencian. Integrar buenas prácticas con soluciones como Westlaw -con el respaldo de La Ley- permite transformar la redacción en un proceso más ágil, preciso y confiable, elevando la calidad de cada escrito y reduciendo la carga operativa.
Así, los abogados pueden enfocarse en lo verdaderamente estratégico: construir argumentos sólidos y brindar servicios jurídicos de calidad a sus clientes.
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